Es asfixiante, sencillamente es imposible sobrevivir por mucho tiempo con el dolor constante en el corazón, dan ganas de mejor no vivir.
El asunto aquí es que algunas no tenemos esa alternativa porque hay gentecita que esta bajo nuestro cuidado, cuando una es mamá es primero mamá antes de ser persona, mujer, individuo o cualquier otra cosa, y más vale ser una mamá "felíz" por el bien de los mismos enanos.
La cosa es que el corazón me duele, por más que intento "ser felíz" el día termina siendo una lucha constante por no romper en llanto, a menos de tenga una la fortuna de tener una cebolla que picar o accidentalmente caerse al salir del baño (que mega-madrazo!) y ahí aprovechar para llorar y llorar y llorar sin que nadie se preocupe de que mamá sigue triste... solo es muy pendeja y se resbaló.
Necesito que el corazón deje de doler, es imperativo que deje de doler para poder hacer lo que tengo que hacer y poder respirar al mismo tiempo, así que he decidido que voy a investigar el modo de que el dolor se vaya. No creo en la psicología, la conocí desde dentro: como terapeuta y como paciente, y mi conclusión es que no sirve, son solo paliativos. No creo en el consejo de nadie más, por muy erudito y/o muy bien intencionado que sea, por mucho amor con el que se dé el consejo todos somos humanos y somos MUY propensos a equivocarnos, los consejos no tienen garantía... además, quién realmente podría entender la condición de mi corazoncito si solo tengo palabras para explicarlo? las palabras no me completan para decir lo que siento... así pues, la única alternativa que veo viable es recurrir al fabricante, Dios.
Ya le puse en sus manos mi corazón, ya le hablé de como me siento (como si fuera necesario explicarle) creo pues que lo que sigue es leer el manual y saber que debo hacer yo para que sus manos puedan sanar el dolor. La busqueda comenzó ayer y ayer mismo comenzaron a llegar las respuestas, es tiempo de meditar en ellas, de ponerlas por obra, de abrazarse de Él y de confiar en su cuidado.
Quiero compartirles la primera de las recomendaciones (por no decir promesa) que me toca masticar, como siempre sería invaluable cualquier aportación, crítica, duda, comentario y anexos.
Filipenses 4:6-7
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Continuará...
Necesito que el corazón deje de doler, es imperativo que deje de doler para poder hacer lo que tengo que hacer y poder respirar al mismo tiempo, así que he decidido que voy a investigar el modo de que el dolor se vaya. No creo en la psicología, la conocí desde dentro: como terapeuta y como paciente, y mi conclusión es que no sirve, son solo paliativos. No creo en el consejo de nadie más, por muy erudito y/o muy bien intencionado que sea, por mucho amor con el que se dé el consejo todos somos humanos y somos MUY propensos a equivocarnos, los consejos no tienen garantía... además, quién realmente podría entender la condición de mi corazoncito si solo tengo palabras para explicarlo? las palabras no me completan para decir lo que siento... así pues, la única alternativa que veo viable es recurrir al fabricante, Dios.
Ya le puse en sus manos mi corazón, ya le hablé de como me siento (como si fuera necesario explicarle) creo pues que lo que sigue es leer el manual y saber que debo hacer yo para que sus manos puedan sanar el dolor. La busqueda comenzó ayer y ayer mismo comenzaron a llegar las respuestas, es tiempo de meditar en ellas, de ponerlas por obra, de abrazarse de Él y de confiar en su cuidado.
Quiero compartirles la primera de las recomendaciones (por no decir promesa) que me toca masticar, como siempre sería invaluable cualquier aportación, crítica, duda, comentario y anexos.
Filipenses 4:6-7
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Continuará...

